sábado, 20 de octubre de 2018

The Fountain por Autor desconocido.

Y en el viento,
El Dragon de la Esperanza, 
La Libelula graciosamente volando 
en libertad y belleza..
Misterios flotantes, cuerpos de Eter, 
atomos en multicoloridas nebulosas.
Los seres como guardianes del secreto 
no me dejaron volver al corazon
de ese lugar celestial,
como era mi intencion,
pero ahí con un gesto sincronizado,
estilizado y elegante,
casi como un paso climatico de la dramaturgia Shakesperiana dentro
de unos juegos de cristales,
me señalaron el camino... 
así que abajo me dirigi, o arriba,
no estaba muy seguro, pero con
un enjambre de mariposas me elevaron
emigrando dentro de la entretela,
y el cuerpo un paisaje total
de resplandores blancos,
volcanes como los chispeantes 
destellos del fuego,
resbalando desciendo o me eleve hacia el corazon del calidoscopio universal.
Geometrias sin forma,
girando hacia lo mas profundo del vortice, transformandose en flores de
ojos con numericos pedazos de cielo; galaxias huidizas danzando en geometricos y afilados rompecabezas;
pedazos de Luix en una coreografía de
gala prismal derritiendose 
hacia dentro y hacia fuera,
transformandose para arriba y para abajo,
convirtiendose en ..


Imagen de la visión beatifica de
Gustavo Dore, de la divina comedia de Dante Aliguieri.


martes, 18 de septiembre de 2018

Elevación por Charles Baudelaire

"Por encima de estanques,
por encima de valles, 
De montañas y bosques, 
de mares y de nubes, 
Más allá de los soles, más allá de los éteres, 
Más allá del confín de estrelladas esferas, 

Te desplazas, mi espíritu, con toda agilidad 
Y como un nadador;
que se extasía en las olas, 
Alegremente surcas 
la inmensidad profunda 
Con voluptuosidad indecible y viril. 

Escápate muy lejos de estos mórbidos miasmas, 
Sube a purificarte al aire superior 
Y apura, como un noble y divino licor, 
La luz clara
que inunda los límpidos espacios.
   

lunes, 20 de agosto de 2018

Obokuri Eeumi por Ikue Asazaki

Buscando nuevas tierras,
para construir un nuevo hogar.
Yo teche mi hogar con cañas y tallos,
que recolecte con mucho cuidado y amor.

Con las cañas y tallos que recolecte,
con mucho cuidado y amor.

Yo teche mi hogar con cañas y tallos,
que recolecte con mucho cuidado y amor.

Y en el muro de solida piedra.
Déjanos festejar el brillo de nuestro hogar.
Que fue construido con cientos de cometas negros.

Déjanos festejar el brillo de nuestro hogar.
Que fue construido con cientos de cometas negros.

Déjanos festejar el brillo de nuestro hogar.
Que fue construido con cientos de cometas negros .

Con gran velocidad, el octavo mes se acerca.
Y aún no cuento con una gala de vestir.
Quisiera vestirme en alegría.
Por favor hermano, prestarme al menos algo de vestir.

Quisiera vestir a mis amados hijos.
Con el único kimono que poseo.
Yo tan solo me vestire con plumas.
Que recolecte en la profundidad de la montaña.

La luz de la hermosa luna llena,
Se difumina a lo lejos.
Iluminando nuestro mundo con su divina luz.

Y así, cuando mi amante furtivo venga a visitarme a hurtadillas,
Espero que las nubes nos cobijen en su sombra.














martes, 19 de junio de 2018

El origen del Unicornio

¿Sabías que el origen del unicornio se remonta al origen del Universo mismo?

Se dice que los unicornios son tan antiguos como el Tiempo. El primero de ellos, Asallam, venía en una nube que era impulsada por un torbellino blanco, y bajó hacia la tierra recién creada donde los últimos fuegos de la creación aún no se extinguían. Se dice también que Galgallim, el primer espíritu creado por Dios obsequió a Asallam y al resto de sus descendientes, un cuerno en espiral lleno de una luz tan brillante que era capaz de iluminar el camino más oscuro y tenebroso, y lo dotó además de una belleza que ninguna otra criatura en el cielo o la tierra logró igualar.

Poco después, Asallam golpeó con su cuerno una roca de la cual emanó una fuente que apagó lo que quedaba del fuego inicial sobre la tierra y todo comenzó a ser fecundo: nacieron las flores, los campos, las montañas y los mares, poco después vinieron los primeros animales que poblaron aquél lugar; así surgió el jardín del Unicornio llamado Shamagin que significa “lugar donde hay agua”, del que sólo ahora podemos conocer a través de los libros antiguos.

Basado en:

De historia et veritate unicornis = De la historia y la verdad del unicornio: facsímil y traducción de un manuscritooriginal. (1983). Barcelona, España : Urano




martes, 29 de mayo de 2018

La edad del cielo por Jorge Drexler

No somos más 
Que una gota de luz
Una estrella fugaz
Una chispa, tan sólo
En la edad del cielo
No somos lo
Que quisiéramos ser
Solo un breve latir
En un silencio antiguo
Con la edad del cielo
Calma
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad 
Que la edad del cielo
No somos más
Que un puñado de mar
Una broma de Dios
Un capricho del Sol 
Del jardín del cielo
No damos pie
Entre tanto tic tac
Entre tanto Big Bang
Sólo un grano de sal
En el mar del cielo
Calma
Todo está en calma
Deja que el beso dure
Deja que el tiempo cure
Deja que el alma
Tenga la misma edad 
Que la edad del cielo


sábado, 7 de abril de 2018

Los Tuatha Dé Danann

Los Tuatha Dé Danann,- en gaélico ” el pueblo de Danu ” -, llegaron a Irlanda trayendo con ellos la Piedra del Destino, llamada Lia Fail, la cual emplazaron en el Montículo de Tara, donde fueron ungidos posteriormente los legítimos Reyes de Irlanda.

También trajeron la Lanza de Lug, que aseguraba la victoria a quien la blandía e igualmente la Espada de Nuada, o Espada de Luz, de la que nadie podía escapar, así como el caldero de los Dagda o Caldero de la Abundancia, que no dejaba a nadie insatisfecho.

Cuenta la Leyenda, que arribaron a la Verde Erinn en barcos voladores envueltos en una densa nube oscura y que inicialmente no pudieron aterrizar, debido a que los gigantes Fomores, habían creado un campo de energía que no podían penetrar.

Tuvieron que dar nueve vueltas sobrevolando la isla, hasta encontrar una brecha en dicho campo energético y se posaron sobre Sliabh Iarainn ( Montañas de Hierro ) en Co.Leitrinn.


martes, 6 de marzo de 2018

El laberinto del Fauno

Cuentan que hace mucho, mucho tiempo, en el reino subterráneo donde no existe la mentira ni el dolor, vivía una princesa que soñaba con el mundo de los humanos. Soñaba con el cielo azul, la brisa suave y el brillante sol. Un día, burlando toda vigilancia, la princesa escapó. Una vez en el exterior, la luz del sol la cegó y borró de su memoria cualquier indicio del pasado. La princesa olvidó quién era, de dónde venía. Su cuerpo sufrió frío, enfermedad y dolor. Y al correr de los años, murió. Sin embargo su padre, el rey, sabía que el alma de la princesa regresaría, quizás en otro cuerpo, en otro tiempo y en otro lugar, y él la esperaría hasta su último aliento, hasta que el mundo dejara de girar…».

sábado, 13 de enero de 2018

".El Dragón y el unicornio"por A.A Atanasio

 Ch’i-lin fue una vez un unicornio...
y volverá a serlo.
Entre los seres ígneos de su especie,
ha retozado en las colinas
insombres del sol,
compartiendo los rayos salutíferos 
con otros que se restregaban y
hocicaban las formas radiantes. 
Añora a los demás. 
Quiere retornar a la manada,
danzar con ella en los torbellinos del sol y vagar de nuevo en arcos cegadores 
por los contornos de las constelaciones.
El Ch’i-lin levanta su rostro 
hacia el remolino nuboso y
pace de nuevo de la luz del sol.
Debe fortalecerse para cumplir su misión
y poder volver pronto a la manada.
Más fuerte
que la mayoría de los de su especie,
a menudo corre a la cabeza de todos los demás, apeteciendo la soledad y el placer de cabalgar el impacto en arco del campo magnético solar hacia lugares que pocos han logrado ver.
Con el tiempo, llegó a cansarse de marchar siempre con el resto innumerable. Solitarios lugares lo llamaban.
Al principio,
el unicornio creyó que su deseo
de lugares solitarios era una aberración personal... tanto tiempo había vivido en estrecha unión con la manada
en las curvas sendas del viento solar.
Su deseo de irse solo
parecía una directiva interior,
un privado anhelo de nuevas experiencias. En los límites más fríos del horizonte solar, tembló de deleite al experimentar
las gélidas cadencias de los vientos sutiles que soplan de otras estrellas.
Novas golpeaban su soledad con galernas.
Y a lo lejos, las nebulosas espirales
eran espectrales testigos silenciosos
cuyos borrosos nimbos astrales
de luz antigua despertaban inefables sentimientos en el unicornio.
Volando más lejos
de lo que había volado nunca,
el unicornio experimentó la tempestad
de frentes gigantescos de distantes explosiones estelares.
Pánico, una rara emoción
entre estas criaturas de luz,
centelleó en él cuando el unicornio comprendió de repente
que había ido demasiado lejos. 
La resaca de la marea interestelar galáctica hizo presa en él.
No pudo librarse de su lazo implacable y
se hundió ingrávido en el vórtex atorbellinado del espacio sideral.
El vuelo es difícil aquí abajo,entre las poderosas líneas planetarias de flujo,
y debe bregar con todo su vigor para alzarse contra la gravedad.
Así pues, ésta es sin duda la causa de que su
cuerpo mutable haya efundido patas.
Son poco menos que un milagro
para el Ch’i-lin y, durante un tiempo después de su llegada, esas patas han constituido una distracción.
Hace sólo un instante
que ha descubierto el placer de amblar, trotar, galopar.
Ahora, sus patas están recogidas debajo del tronco mientras irrumpe a través
de las nubes al aire claro.
La senda iónica de su vuelo cintila
como polvo de diamante y
la lluvia se eleva de las densas nubes. Rociones de centelleantes aguaceros y
arcos iris ascienden más allá
de las níveas montañas y desaparecen, fulgiendo en el índigo del cielo.
Desde este espectacular chubasco invertido, el Ch’i-lin apunta al peregrino.
El contacto con el Ch’i-lin colma al peregrino de trepidante esplendor.
Su hermosa energía le recorre la piel
como un cálido viento melado,
y casi se abandona a esta dicha.
Su meticuloso entrenamiento, la larga vida
que ha dedicado a estudiar la transparencia, lo salva:
tras el choque inicial, la gozosa corriente del Ch’i-lin se canaliza limpiamente
a través de él y le sirve
de hecho para fortalecer su agarre.
El alambre muerde y apresa,
y el peregrino se yergue tirando de él.
Usa sus miembros y
urge al corcel a descender.
Los picos nevados se alejan hacia la altura mientras el suelo de nubes
se acerca con temible rapidez y, abruptamente, ambos se hallan
en el interior perlado de los cúmulos.
Para evitar la colisión con los escarpados riscos de los flancos montañosos, el Ch’i-lin
gira y gira y prosigue su descenso en ajustadas circunvoluciones.
El peregrino cierra sus ojos torturados por el viento para calmarse y
huele el azul perfume
embriagador de la criatura celestial.
La fragancia lo empuja casi a un ensueño pero, en ese instante, las nubes se ajironan y el corcel vuela sobre un terreno fluvial
de accidentadas cascadas
y peñas espumeantes.
El Ch’i-lin aterriza
en una plataforma pedregosa,
entre sauces y achaparrados enebros.
Sacude poderosamente la cabeza,
el cuerno mordido por el alambre
se quiebra y, libre, cae a la
corriente de la tundra.
De inmediato, el peregrino se desliza del Ch’i-lin y se arroja al agua gélida y poco
profunda. Sus manos tientan el fondo entre rocas de la lisura de los huevos hasta que atrapa el cuerno,
que vibra con zumbido débil.
Triunfante y con un grito de exultación, alza sobre su cabeza el trofeo...
y ve que el Ch’i-lin ha partido ya.
Solo está él ahora en el delta glacial,
con su inmortalidad en las manos y los nudillos azulados.

(Extracto del libro de A.A Atanasio
"El dragón y el unicornio"

jueves, 11 de enero de 2018

Morir es despertar por Autor Desconocido.

Hemos visto cosas que ellos no creerían..
atacar naves en llamas más allá de Orión,
hemos visto halos indómitos
brillar en la inmensidad,
cerca de la puerta del cielo.
Todos esos momentos
se perderán en el tiempo
como lágrimas en la lluvia. 
Es hora...Morir es despertar. 



viernes, 3 de noviembre de 2017

Y la muerte no tendrá dominio Por Dylan Thomas

Desnudos los muertos se habrán confundido
con el hombre del viento y la luna poniente;
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios,
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies;
aunque se vuelvan locos serán cuerdos,
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo,
aunque los amantes se pierdan quedará el amor;
y la muerte no tendrá dominio.
Y la muerte no tendrá dominio.
Bajo las ondulaciones del mar
los que yacen tendidos no morirán aterrados;
retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden,
amarrados a una rueda, aún no se romperán;
la fe en sus manos se partirá en dos,
y los penetrarán los daños unicornios;
rotos todos los cabos ya no crujirán más;
y la muerte no tendrá dominio.
Y la muerte no tendrá dominio.
Aunque las gaviotas no griten más en su oído
ni las olas estallen ruidosas en las costas;
aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten
ya más la cabeza al golpe de la lluvia;
aunque estén locos y muertos como clavos,
las cabezas de los cadáveres martillearan margaritas;
estallarán al sol hasta que el sol estalle,
y la muerte no tendrá dominio.


jueves, 2 de noviembre de 2017

El poder de las palabras por Edgar Allan Poe

Oinos.-Perdona, Agathos, la flaqueza de un espíritu al que acaban de brotarle las alas de la inmortalidad.

Agathos.-Nada has dicho, Oinos mío, que requiera ser perdonado. Ni siquiera aquí el conocimiento es cosa de intuición. En cuanto a la sabiduría, pide sin reserva a los ángeles que te sea concedida.

Oinos. -Pero yo imaginé que en esta existencia todo me sería dado a conocer al mismo tiempo, y que alcanzaría así la felicidad por conocerlo todo.

Agathos.-¡Ah, la felicidad no está en el conocimiento, sino en su adquisición! La beatitud eterna consiste en saber más y más; pero saberlo todo sería la maldición de un demonio.

Oinos.-El Altísimo, ¿no lo sabe todo?

Agathos.-Eso (puesto que es el Muy Bienaventurado) debe ser aún la única cosa desconocida hasta para Él.

Oinos. -Sin embargo, puesto que nuestro saber aumenta de hora en hora, ¿no llegarán por fin a ser conocidas todas las cosas?

Agathos.-¡Contempla las distancias abismales! Trata de hacer llegar tu mirada a la múltiple perspectiva de las estrellas, mientras erramos lentamente entre ellas… ¡Más allá, siempre más allá! Aun la visión espiritual, ¿no se ve detenida por las continuas paredes de oro del universo, las paredes constituidas por las miríadas de esos resplandecientes cuerpos que el mero número parece amalgamar en una unidad?

Oinos.-Claramente percibo que la infinitud de la materia no es un sueño.

Agathos.-No hay sueños en el Aidenn, pero se susurra aquí que la única finalidad de esta infinitud de materia es la de proporcionar infinitas fuentes donde el alma pueda calmar la sed de saber que jamás se agotará en ella, ya que agotarla sería extinguir el alma misma. Interrógame, pues, Oinos mío, libremente y sin temor. ¡Ven!, dejaremos a nuestra izquierda la intensa armonía de las Pléyades, lanzándonos más allá del trono a las estrelladas praderas allende Orión, donde, en lugar de violetas, pensamientos y trinitarias, hallaremos macizos de soles triples y tricolores.

Oinos.-Y ahora, Agathos, mientras avanzamos, instrúyeme. ¡Háblame con los acentos familiares de la tierra! No he comprendido lo que acabas de insinuar sobre los modos o los procedimientos de aquello que, mientras éramos mortales, estábamos habituados a llamar Creación. ¿Quieres decir que el Creador no es Dios?

Agathos. -Quiero decir que la Deidad no crea.

Oinos.-¡Explícate!

Agathos.-Solamente creó en el comienzo. Las aparentes criaturas que en el universo surgen ahora perpetuamente a la existencia sólo pueden ser consideradas como el resultado mediato o indirecto, no como el resultado directo o inmediato del poder creador divino.

Oinos. -Entre los hombres, Agathos mío, esta idea sería considerada altamente herética.

Agathos. -Entre los ángeles, Oinos mío, se sabe que es sencillamente la verdad.

Oinos.-Alcanzo a comprenderte hasta este punto: que ciertas operaciones de lo que denominamos Naturaleza o leyes naturales darán lugar, bajo ciertas condiciones, a aquello que tiene todas las apariencias de creación. Muy poco antes de la destrucción final de la tierra recuerdo que se habían efectuado afortunados experimentos, que algunos filósofos denominaron torpemente creación de animálculos.

Agathos.-Los casos de que hablas fueron ejemplos de creación secundaria, de la única especie de creación que hubo jamás desde que la primera palabra dio existencia a la primera ley.

Oinos.-Los mundos estrellados que surgen hora a hora en los cielos, procedentes de los abismos del no ser, ¿no son, Agathos, la obra inmediata de la mano del Rey?

Agathos-Permíteme, Oinos, que trate de llevarte paso a paso a la concepción a que aludo. Bien sabes que, así como ningún pensamiento perece, todo acto determina infinitos resultados. Movíamos las manos, por ejemplo, cuando éramos moradores de la tierra, y al hacerlo hacíamos vibrar la atmósfera que las rodeaba. La vibración se extendía indefinidamente hasta impulsar cada partícula del aire de la tierra, que desde entonces y para siempre era animado por aquel único movimiento de la mano. Los matemáticos de nuestro globo conocían bien este hecho. Sometieron a cálculos exactos los efectos producidos por el fluido por impulsos especiales, hasta que les fue fácil determinar en qué preciso período un impulso de determinada extensión rodearía el globo, influyendo (para siempre) en cada átomo de la atmósfera circundante. Retrogradando, no tuvieron dificultad en determinar el valor del impulso original partiendo de un efecto dado bajo condiciones determinadas. Ahora bien, los matemáticos que vieron que los resultados de cualquier impulso dado eran interminables, y que una parte de dichos resultados podía medirse gracias al análisis algebraico, así como que la retrogradación no ofrecía dificultad, vieron al mismo tiempo que este análisis poseía en sí mismo la capacidad de un avance indefinido; que no existían límites concebibles a su avance y aplicabilidad, salvo en el intelecto de aquel que lo hacía avanzar o lo aplicaba. Pero en este punto nuestros matemáticos se detuvieron.

Oinos.-¿Y por qué, Agathos, hubieran debido continuar?

Agathos. -Porque había, más allá, consideraciones del más profundo interés. De lo que sabían era posible deducir que un ser de una inteligencia infinita, para quien la perfección del análisis algebraico no guardara secretos, podría seguir sin dificultad cada impulso dado al aire, y al éter a través del aire, hasta sus remotas consecuencias en las épocas más infinitamente remotas. Puede, ciertamente, demostrarse que cada uno de estos impulsos dados al aire influyen sobre cada cosa individual existente en el universo, y ese ser de infinita inteligencia que hemos imaginado, podría seguir las remotas ondulaciones del impulso, seguirlo hacia arriba y adelante en sus influencias sobre todas las partículas de toda la materia, hacia arriba y adelante, para siempre en sus modificaciones de las formas antiguas; o, en otras palabras, en sus nuevas creaciones… hasta que lo encontrara, regresando como un reflejo, después de haber chocado -pero esta vez sin influir- en el trono de la Divinidad. Y no sólo podría hacer eso un ser semejante, sino que en cualquier época, dado un cierto resultado (supongamos que se ofreciera a su análisis uno de esos innumerables cometas), no tendría dificultad en determinar, por retrogradación analítica, a qué impulso original se debía. Este poder de retrogradación en su plenitud y perfección absolutas, esta facultad de relacionar en cualquier época, cualquier efecto a cualquier causa, es por supuesto prerrogativa única de la Divinidad; pero en sus restantes y múltiples grados, inferiores a la perfección absoluta, ese mismo poder es ejercido por todas las huestes de las inteligencias angélicas.

Oinos.-Pero tú hablas tan sólo de impulsos en el aire.

Agathos.-Al hablar del aire me refería meramente a la tierra, pero mi afirmación general se refiere a los impulsos en el éter, que, al penetrar, y ser el único que penetra todo el espacio, es así el gran medio de la creación.

Oinos.-Entonces, ¿todo movimiento, de cualquier naturaleza, crea?

Agathos.-Así debe ser; pero una filosofía verdadera ha enseñado hace mucho que la fuente de todo movimiento es el pensamiento, y que la fuente de todo pensamiento es…

Oinos. -Dios.

Agathos.-Te he hablado, Oinos, como a una criatura de la hermosa tierra que pereció hace poco, de impulsos sobre la atmósfera de esa tierra.

Oinos. -Sí.

Agathos.-Y mientras así hablaba, ¿no cruzó por tu mente algún pensamiento sobre el poder físico de las palabras? Cada palabra, ¿no es un impulso en el aire?

Oinos. -¿Pero por qué lloras, Agathos… y por qué, por qué tus alas se pliegan mientras nos cernimos sobre esa hermosa estrella, la más verde y, sin embargo, la más terrible que hemos encontrado en nuestro vuelo? Sus brillantes flores parecen un sueño de hadas… pero sus fieros volcanes semejan las pasiones de un turbulento corazón.

Agathos.-¡Y así es… así es! Esta estrella tan extraña… hace tres siglos que, juntas las manos y arrasados los ojos, a los pies de mi amada, la hice nacer con mis frases apasionadas. ¡Sus brillantes flores son mis más queridos sueños no realizados, y sus furiosos volcanes son las pasiones del más turbulento e impío corazón!


Capítulo 7 de la "La rama dorada" [Dioses humanos encarnados.] por Sir James George Frazer [1922]

"La noción de un hombre-dios, o de un ser humano dotado de poderes divinos o sobrenaturales, pertenece esencialmente a ese período ante...